jueves, 19 de marzo de 2009

Viajes


K viajó al fondo de la selva. Yo, al otro lado del mundo. Buscábamos lo mismo: oírnos. Entre jaguares y monos aulladores. Entre bandoneones y músicas de carrusel.

G dice que lo que viaja es la ausencia, y que con el trayecto engañamos la inmovilidad. Pero yo creo que a veces se viaja en serio, y el trayecto es escandalosamente mayor que el número de millas acumuladas.

Sobre todo cuando se viaja al centro. Como K. Como yo. Porque entonces vuelve K a su diván y yo a mi psi, las dos con descubrimientos de primera mañana del mundo, con sueños confusos y liberadores aunque todavía duelan las retinas.

Es bueno.

Pero también, como dice K, es aterrador. Porque no se vuelve aunque se vuelva.

Yo, al menos, nunca más volví.

No echo de menos mi paisaje de antes. Pero sí sé que hay sitios emotivos que no podría volver a vivir.

Como la manipulación.

Como la rabia de hacer "para bien" algo que no es más que pésimo por donde se mire.

Como la guía moral de quienes necesitan hacerte calzar con sus rutinas o su postal.

Uno viaja y no hay retorno: se palpa en su entera geografía.

Uno viaja y vuelve para decir muchas muchas muchas veces que no.

Y algunas que sí.

Yo ya no soy un pájaro que sangra, pero hay heridas que desconfían de esta sanidad.

Yo astillé mi cruz hasta convertirla en un modesto crucifijo que, cuando ya no lo espero, me ciñe el cuello.

A veces se vuelve y alguien te espera en el aeropuerto. A veces se vuelve para estar solo. Pero el viaje ya está hecho.

La moneda ha caído y uno sabe que nadie más que uno puede elegir y confeccionar las lámparas del futuro.

Aunque ese futuro aloje, de tanto en tanto, un apagón.

3 comentarios:

silente dijo...

El equilibrio no es fácil. Aunque uno tenga la llave de luz a su alcance, la compañía que lo suministra es más poderosa y suele descolocarnos algunas noches. Por eso hay que andar con ojos de felino.

Besos felinos.

Campanula dijo...

Hola me gusta mucho tu blog y tu manera de escribir, creo q irse es muy facil siempre y cuando tengas bien claro cuando debes regresar

campesina dijo...

yo fui en un viaje en serio, acumulé millas y en el asiento del bus hice el ejercicio del diván. Fue bonito, triste y liberador, todo eso.

ya está hecho...

besos gurisa