lunes, 8 de junio de 2009

Profecías (Vigésimo sexta sesión)


Una mujer que miró a los ojos de mi madre, le dijo que yo estaba pagando muchísimo karma. Que venía así, cargada y al borde de la quiebra, a aprender como una esponja, a ver si crezco, parece, de una buena vez.

Ahora la psi quiere verme antes de mí, o al menos antes de esta mí que ahora soy, quiere pasar la frontera y saber si debo intereses en lágrimas, si deposité y no cobré, cuáles son los nombres y las grietas en el debe y el haber.

Yo quiero. Quiero mirar muy atrás para ver el futuro posible. Quiero creer que la plenitud es algo diferente de una utopía. La terapia no es para atrás, aunque cueste entender.

Entonces me visitan sueños extraños, hombres que conozco poco, que tal vez conocí y tienen algo que decir, exilio fantasmas con cartas de condolencias y pongo cada tiempo en su lugar. Ordeno la casa en el día, y recibo mis desórdenes de noche. Hago el aseo y corro después. Me siento auspiciosa. Me agoto a veces, también.

Cuento estrellas cuando nadie me ve. Supersticiosa, a pesar de todo, sé que mi panza espera un signo para creer.

Adentro, todo se mueve. Cada vez tengo menos palabras para decir. Cuando alguien pregunta, no puedo hablar nada de esto y me basta con el "bien".