miércoles, 26 de noviembre de 2008

Cuerpo (Sexta sesión)


Una figurita de arcilla. "Hazte", dice, y yo toco la greda húmeda, la siento bajo mis uñas, en mis palmas. Entonces comienzo, sin abrir los ojos, a trazarla. A trazarme: una muñequita de arcilla que será yo. La cabeza es lo primero, la moldeo hacia abajo. Cuando está lista puedo abrir los ojos.

He decidido no hacerle brazos.

Es mi cuerpo, fuera de mí. Alterado por mí, desde un imaginario castigador. Un cuerpo funcional, no amado. Un cuerpo que ni abraza ni se abraza. Indemne.

Hablo con la figurita, y hay tanta violencia en lo que digo, que la psi hace pucheros y la acariña. Cuerpito magullado y solo, nanai.

Cuerpo damnificado de mis vacíos, instrumentalizado. Cuerpo pasaporte y ajenidad. Cuerpo refugio. Cuerpo delator.

Dejo la figura en su sitio y cuando llego a casa, enciendo la música. Decido que hable y regalarle mi silencio. Subo el volumen.

Y rompo a bailar.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El nido y la roca (Cuarta sesión)


Jugamos a que me apoyo en una roca. Soy un ser blando apoyado en una roca. Y la roca. Desde esa certeza, me dejo sentir. Por fin.

Al cabo, he usado ¡y con qué intensidad! los kleenex de los que tanto renegué.

No era yo la que lloraba: era el pequeño molusco con caparazón, parapetado en un sitio para descansar, desde donde no se lo lleva la ola.

Lloro, en ese mar, mis orfandades, la rabia enterrada de que no estuvieras ahí para contenerme cuando era verdaderamente pequeña y lo requerí.

Lloro la rabia de amarte más que a nada en este puto planeta, siempre haciéndome cargo de tus dolores y escondiendo los míos para amarte mejor, y que no te fueras, que no me abandonaras, que me guardaras junto a ti.

Lloro mi miedo.

Lloro la copa que quebramos tan temprano, mujer, lloro las canciones con que no me acunaste en el pánico, lloro este océano profundo y sus trampas, lloro queriéndote siempre más que a mí.
Lloro y te encuentro acá adentro, doliéndome, riéndome, te encuentro tanto, toda en mí, diseminada y confundida, hermosa, indispensable, inconsciente, pequeña y frágil, amor de mi vida, madre morena, nidito roto, niña trizada que no dejo de mecer.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Plagio (Tercera sesión)


"Oíme, cariño. Sos linda, me contenés, me ayudás. Te valoro tanto.
Pero ese libro ya lo tengo".

Eso dice la psi cuando juega a que es G. Yo me río a morir, aunque cuando te regalé el libro más especial del mundo y me dijiste que lo tenías me sentí podrida.

"Te dije que no fueras tan inteligente. Te lo dije. Te dije 'hazte la tonta', y no me escuchaste". Me parece estarte oyendo, tan quebrado y tan cobarde, tan lindo y conmovedor, tan mezquino, tan asustado, tan huyendo sin fin.

Le digo a la psi que me robaste todas las palabras. Y que me robas las ideas, y te las pones, y hasta haces que huelan a ti. Que al fin te las daría todas, y cómo me castigaste por pedirte de vuelta un poquitito así.

Que nunca volviste para comentar mi cuento.

Ella me mira y me dice que las sincronías son increíbles y lo mucho que le recuerdo a Camille Claudel.