
"Oíme, cariño. Sos linda, me contenés, me ayudás. Te valoro tanto.
Pero ese libro ya lo tengo".
Eso dice la psi cuando juega a que es G. Yo me río a morir, aunque cuando te regalé el libro más especial del mundo y me dijiste que lo tenías me sentí podrida.
"Te dije que no fueras tan inteligente. Te lo dije. Te dije 'hazte la tonta', y no me escuchaste". Me parece estarte oyendo, tan quebrado y tan cobarde, tan lindo y conmovedor, tan mezquino, tan asustado, tan huyendo sin fin.
Pero ese libro ya lo tengo".
Eso dice la psi cuando juega a que es G. Yo me río a morir, aunque cuando te regalé el libro más especial del mundo y me dijiste que lo tenías me sentí podrida.
"Te dije que no fueras tan inteligente. Te lo dije. Te dije 'hazte la tonta', y no me escuchaste". Me parece estarte oyendo, tan quebrado y tan cobarde, tan lindo y conmovedor, tan mezquino, tan asustado, tan huyendo sin fin.
Le digo a la psi que me robaste todas las palabras. Y que me robas las ideas, y te las pones, y hasta haces que huelan a ti. Que al fin te las daría todas, y cómo me castigaste por pedirte de vuelta un poquitito así.
Que nunca volviste para comentar mi cuento.
Que nunca volviste para comentar mi cuento.
Ella me mira y me dice que las sincronías son increíbles y lo mucho que le recuerdo a Camille Claudel.

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