
Jugamos a que me apoyo en una roca. Soy un ser blando apoyado en una roca. Y la roca. Desde esa certeza, me dejo sentir. Por fin.
Al cabo, he usado ¡y con qué intensidad! los kleenex de los que tanto renegué.
No era yo la que lloraba: era el pequeño molusco con caparazón, parapetado en un sitio para descansar, desde donde no se lo lleva la ola.
Lloro, en ese mar, mis orfandades, la rabia enterrada de que no estuvieras ahí para contenerme cuando era verdaderamente pequeña y lo requerí.
Lloro la rabia de amarte más que a nada en este puto planeta, siempre haciéndome cargo de tus dolores y escondiendo los míos para amarte mejor, y que no te fueras, que no me abandonaras, que me guardaras junto a ti.
Lloro mi miedo.
Lloro la copa que quebramos tan temprano, mujer, lloro las canciones con que no me acunaste en el pánico, lloro este océano profundo y sus trampas, lloro queriéndote siempre más que a mí.
Lloro y te encuentro acá adentro, doliéndome, riéndome, te encuentro tanto, toda en mí, diseminada y confundida, hermosa, indispensable, inconsciente, pequeña y frágil, amor de mi vida, madre morena, nidito roto, niña trizada que no dejo de mecer.
Al cabo, he usado ¡y con qué intensidad! los kleenex de los que tanto renegué.
No era yo la que lloraba: era el pequeño molusco con caparazón, parapetado en un sitio para descansar, desde donde no se lo lleva la ola.
Lloro, en ese mar, mis orfandades, la rabia enterrada de que no estuvieras ahí para contenerme cuando era verdaderamente pequeña y lo requerí.
Lloro la rabia de amarte más que a nada en este puto planeta, siempre haciéndome cargo de tus dolores y escondiendo los míos para amarte mejor, y que no te fueras, que no me abandonaras, que me guardaras junto a ti.
Lloro mi miedo.
Lloro la copa que quebramos tan temprano, mujer, lloro las canciones con que no me acunaste en el pánico, lloro este océano profundo y sus trampas, lloro queriéndote siempre más que a mí.
Lloro y te encuentro acá adentro, doliéndome, riéndome, te encuentro tanto, toda en mí, diseminada y confundida, hermosa, indispensable, inconsciente, pequeña y frágil, amor de mi vida, madre morena, nidito roto, niña trizada que no dejo de mecer.

1 comentario:
salidas de hija que hacen falta para las salidas (y entradas) de madre...palabras necesarias para re(construirse)...ay, las madres, que nos duelen (dolemos)
qué bello espacio, pequeñito, íntimo ... qué buena idea, me digo
¿cómo no tengo he inventado uno para mi pequeñita intimidad?
Publicar un comentario